¿Cuánto cobro por diseñar una web?

Cuánto cobrar por hacer una página web es fácil de explicar y fácil de entender, pero hacerlo bien requiere cierto esfuerzo y método, más cuanto mayor sea la competencia.

En el precio de un sitio web, como en el de cualquier bien, intervienen fundamentalmente dos componentes: el coste de producir el producto o servicio y el valor que ese trabajo genera para el cliente.

Además, conviene tener en cuenta que cualquier trabajo es en cierto modo una inversión, ya que estás anticipando tus recursos con la esperanza de obtener beneficios en el futuro. Por tanto, debes contar también con las condiciones en las que vas a recuperarla, es decir, la forma y plazo de cobro. Pero vamos por partes…

 
 

Conoce tu coste de producción del diseño.


Al empezar cada año, los diseñadores tenemos un depósito rebosante de un producto disponible para vender, nuestro tiempo.

Con cada trabajo que realizamos vamos entregando producto a nuestros clientes hasta que a final de año el depósito queda completamente vacío. Por eso, la forma más fácil de conocer el coste de producción de un trabajo es tener calculado de antemano el valor total de ese depósito.

Para poder conocerlo, debemos sumar todos los costes fijos del año -incluido nuestro salario– y dividirlo por el número de horas que podremos trabajar anualmente. De esta forma, determinaremos nuestro coste hora.

Conociendo este dato, en lugar de calcular cada presupuesto que en base al dinero lo podemos hacer en base a tiempo que el trabajo requiere.

Presupuestar de esta manera tiene numerosos beneficios

  1. Te fijas un objetivo de productividad que te ayuda a medir y conocer tu propio rendimiento y evitar que malgastes tu tiempo, en definitiva, a mejorar tu competitividad.

  2. Con cada presupuesto que calculas y cada trabajo que haces, aumenta tu capacidad de valorar complejidades y predecir dificultades, ya que sabes exactamente cuánto tardaste en hacer cada web, cada logo o cada flyer (y, por tanto, el tiempo medio de cada tipo de trabajo). Requiere cierta dedicación, pero es una inversión de futuro. Te permite acreditar tu experiencia y hacerla objetiva, rigurosa y fiable.

  3. Sacas fuera del presupuesto los interminables y ruinosos cambios del cliente. Las revisiones y correcciones de un trabajo en su paso por ejecutivos de marketing, comerciales, directores de departamento y hasta presidentes, no se presupuestan de antemano. 
    Debes indicar que incluyes sin cargo una o dos rondas de revisiones y cambios, y el resto, si las hay, presupuéstalas aparte. Esto te resultará sencillo ya que registras tu tiempo.

  4. Saca temporalmente de la fórmula (hasta el párrafo siguiente) ese grado de subjetividad que suelen tener los presupuestos en función del cliente del que se trate. Quizá haya que cobrar menos si es una pyme o una empresa con la que estemos especialmente vinculados a nivel personal, pero nunca hasta hacerlo por debajo de coste. Si no, tu negocio nunca será sostenible y mucho menos rentable.

 
business-businessmen-career-6805.jpg
 


Valor generado por el diseño.

Ahora, cuando ya conocemos cuál es el coste de nuestro trabajo y cuál es el importe mínimo que debemos obtener para no perder dinero, es cuando vamos a determinar cuál es nuestro margen empresarial o nuestro beneficio industrial. 

Ahora ya sí que debemos plantearnos varias cosas:

  • ¿Qué proyecto es?

  • ¿De qué cliente se trata?

  • ¿Qué necesidad y qué prisa tiene para llevarlo a cabo?

  • ¿Cómo son las condiciones de pago?

  • ¿Qué competencia tenemos para conseguir el trabajo?

El margen es fundamental, imprescindible. Si siempre cobras a precio de coste nunca podrás prosperar como empresa. Debes tenerlo en cuenta casi tanto como si fuera un coste más. Pero solo casi. Puedes bajarlo ocasionalmente o modularlo para hacer más competitiva tu oferta y, a cambio, subirlo siempre que las circunstancias te lo permitan. Siempre.

El margen es uno de los pilares más importantes de cualquier negocio, no se puede sobrevivir sin él.

Este método de presupuestar el diseño es resultado de las experiencias vividas en nuestro estudio durante años, y de muchas lecturas, cursos y conferencias que nos llevaron a crear una aplicación que nos permitiera sistematizarlo y usarlo con facilidad.

Años después, algunos colegas nos pidieron usarla y creamos OrquestaApp, el back office de la industria creativa.