Las 10 mejores ideas de creativ@s empresari@s

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Un buen empresario mezcla creatividad, estrategia y economía. El empresario creativo añade además ética y compromiso. En este artículo se recogen los 10 consejos que han dado diseñadores empresarios de largo recorrido y éxito.

1. Crear una experiencia.

Dar una personalidad a la forma en la que prestamos nuestros servicios. Que la experiencia del cliente al trabajar con nosotros sea tan reconocible como lo es beber Coca-cola.

En el fondo, diseñar es aplicar una estrategia inteligente capaz de llegar a la raíz del problema. Es la razón por la que nos contratan. Contrátate a ti mism@ y crea una experiencia.

2. Establecer una fórmula de precios estándar.

Si crees que no es posible es porque no lo has probado. Es cierto que si preguntas a 10 personas por sus estrategias de precios, recibirás 10 respuestas diferentes. Pero la mejor para ti, nadie te la puede decir, hay que descubrirla por un@ mism@.

Ignora lo que otras empresas están cobrando o cuánto crees que el cliente puede pagar. Crea tu propio sistema, enfocándote en el valor añadido que aportas y en el coste de tu trabajo.

2. Aceptar tus limitaciones.

Cuando se conocen y se afrontan, las limitaciones dejan de ser un estorbo, es fácil asumirlas y, sorprendentemente, te hacen llegar a soluciones más creativas y valiosas que eras incapaz de ver cuando no las asumías. 

3. Buscar oportunidades donde otros no lo hacen.

Identificar y definir los problemas es el 80% del trabajo para solucionarlos

Es frecuente que quiénes emprenden se centren en sectores en auge. El miedo a la incertidumbre se aplaca fácilmente abrazando modas y tendencias aceptadas. Pero si además buscas donde no parece que haya mucho interés, o donde el suelo no es tan firme el resultado puede ser el triple de bueno.

4. Participar en alucinaciones creativas.

En diseño raramente te acomodas, siempre estás avanzando, buscando nuevas opciones y soluciones. Pero muchas personas tienen buenos trabajos, correctos, y sin embargo no consiguen impacto. Sin embargo, tú puedes cambiar el mundo y la forma en que las personas hacemos las cosas con propuestas radicalmente diferentes y valiosas. No hay tener miedo a las ideas más creativas. Aunque a priori puedan parecer descabelladas, durante el proceso de diseño hay que permitírselo todo. No ponerse límites. Desbarrar. Alucinar.


6. Hacerlo todo bonito.

Este principio puede que no se aplique a todos los proyectos pero, por lo general, las soluciones simples, coloridas y simétricas tienden a funcionar mejor. Se aceptan mejor.

7. No distraerse con las buenas prácticas de otros.

Conocer lo que hace la competencia está bien pero, muchas veces, el exceso de énfasis en las prácticas ajenas, obsesionarse o tratar de imitar es contraproducente. Es bueno informarse para no para replicar sino para versionar.

8. Dedicar más tiempo para ti.

Intenta comprometerte contigo mismo, cuidarte, recompensarte tu esfuerzo. La creatividad es un trabajo difícil, necesita su tiempo y su espacio, alimentar la inspiración y recargar la imaginación constantemente. Dedica con asiduidad tiempo a tus propios proyectos, a la cultura, a curiosear… recárgate.

9. Construir el puente entre la creatividad y el beneficio económico.

Aunque a priori puedan parecer conceptos distantes entre sí, en realidad no lo son, se necesitan el uno al otro. Abandonemos la idea de que una cosa es la creación o el diseño y otra la venta. Hasta que el cliente no lo compra el trabajo no está terminado.

10. Buscar la seguridad financiera a largo plazo.

Los diseñadores y creativos generamos ingresos puntuales, pero el verdadero éxito económico está en el largo plazo, en los llamados “ingresos pasivos”, como los derechos de autor, trabajar una vez (mucho) y cobrar infinitas veces (o casi).